Se desarrolla la primera vacuna contra la malaria que supera el 75 %
de eficacia que se había marcado la OMS (Organización mundial de la
Salud) como objetivo antes del año 2030. De momento ya ha superado
un ensayo clínico en fase 2.
La malaria (o
paludismo) es una de las enfermedades que afectan a un mayor número
de personas en todo el mundo, sobretodo en países de África,
América Latina y Asia.
Se estima que cada
año se producen en torno a 200 millones de casos, y mueren más de
400.000 personas, afectando sobretodo a niños menores de 5 años
(incluso hay estimaciones con cifras aún mayores, tanto de casos
como de fallecidos).
Está causada por un
parásito unicelular denominado Plasmodium, que tiene un ciclo de
vida complejo, con varias formas celulares y que se transmite a
través de la picadura del mosquito Anopheles. La transmisión
también se puede producir de una mujer embarazada al feto, aunque es
menos habitual.
Hay varias especies
de Plasmodium, siendo Plasmodium falciparum la que causa una
enfermedad más grave.
Imagen: https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/f/fc/Plasmodium_falciparum_01.png
Podemos ver formas celulares de Plasmodium (teñidas con un color más intenso, y con núcleo) entre los eritrocitos (teñidos más débiles y sin núcleo) en un frotis sanguíneo.
Dentro del género Anopheles existen muchas especies, y unas 50 de
ellas se cree que son capaces de transmitir la enfermedad.
Vamos a ver
brevemente el ciclo de vida del Plasmodium.
Lo iniciamos en la
saliva de la hembra del mosquito Anopheles, donde se encuentra la
primera forma celular del parásito, los esperozoitos.
Estos pasan a la
sangre de una persona tras la picadura, y llegan al hígado donde se
multiplican dando lugar a merozoitos.
Estos merozoitos se
introducen en los eritrocitos (glóbulos rojos), en donde se van a
multiplicar de dos formas:
Ciclo asexual:
se dividen dando lugar a mas merozoitos (pasando por trofozoito y
esquizontes), los cuales lisan (rompen el eritrocito), liberándose
a la sangre e infectando a otros eritrocitos. Esto es lo que provoca
los ciclos de fiebre característicos de la enfermedad.
Ciclo sexual:
algunos merozoitos se diferencian en gametos masculinos y femeninos.
Cuando un mosquito
pica a una persona enferma estos gametos masculinos y femeninos pasan
al interior del mosquito.
En el sistema
digestivo del mosquito se fusionan formando un oocineto, que da lugar
a esporozoitos, que pasan a la saliva del mosquito, empezando de
nuevo el ciclo.
Imagen: https://d3i71xaburhd42.cloudfront.net/a778a528aa4fc32683073fb3af26934b75f393d6/2-Figure1-1.png
Como veis el mosquito no es solo el vector de la enfermedad (el que
la transmite), sino que también es necesario para el crecimiento del
parásito.
Alguno de los
síntomas de la malaria son:
Anemia (debido
a la rotura de los eritrocitos al multiplicarse en su interior).
Fiebre, que se
produce en ciclos.
Dolor muscular
y de cabeza.
Convulsiones.
Vómitos.
Coma.
Además puede
presentar complicaciones, como por ejemplo infección cerebral,
insuficiencia renal o hepática, edema pulmonar o rotura del bazo.
Hay varias pruebas
de diagnóstico:
Test rápidos.
Frotis de
sangre para observar al Plasmodium.
Recuento
celular, para cuantificar el número de eritrocitos (será más bajo
de lo normal).
Actualmente los
tratamientos contra la enfermedad se basaban en dos métodos:
Insecticidas,
para matar al mosquito Anopheles.
Cloroquina, y
otros antiparasitarios, contra el Plasmodium.
Pero tanto el
mosquito como el parásito han adquirido resistencia a muchos de los
fármacos que se utilizaban hasta la fecha, reduciendo su eficacia.
La
cloroquina quizás os suene porque hace un año sonó como un posible
antiviral frente a la Covid – 19 (más propiamente la
hidroxicloroquina).
Además
el Plasmodium tiene varias mecanismos que le permiten evadir la
respuesta inmune, de ahí que la incidencia de la enfermedad sea tan
elevada.
Otro de los grandes
problemas que presenta el tratamiento para esta enfermedad
(seguramente el más importante) es que se da principalmente en
países pobres y con sistemas de sanidad muy poco desarrollados,
sobretodo en zonas rurales. Esto impide que muchos de los
tratamientos lleguen a estas zonas (sumado a la falta de inversión e
investigación, tanto por entidades públicas como farmacéuticas
privadas).
En los últimos años
se han iniciado algunos proyectos de vacunas, pero hasta ahora la
mejor investigación solo había alcanzado un 50% de eficacia, lo que
estaba muy lejos de ser un tratamiento eficaz (aunque obviamente era
un paso importante).
En un artículo
publicado recientemente en la revista The Lancet se han publicado los
resultados de un ensayo clínico en fase 2 de la vacuna R21/MM,
llevado a cabo en 450 niños de Burkina Faso. La eficacia alcanzaba
el 77%, tras 1 año de ensayo.
https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(21)00943-0/fulltext
Los niños participantes mostraban altos niveles de anticuerpos
específicos frente a la malaria a los 28 días de la tercera dosis
inoculada. Los niveles de anticuerpos se mantenían transcurrido 1
año.
El
ensayo fue llevado a cabo por la Universidad de Oxford, en
colaboración con la Unidad de Investigación Clínica de Nanoro
(Burkina Faso).
La
vacuna está dirigida frente a una proteína de superficie del
esporozoito (la forma celular del parásito que pasa de la saliva del
mosquito a la sangre, y que llega al hígado donde se multiplica).
Esta proteína recibe el nombre de CSP.
Tiene
un adyuvante (sustancia que potencia o sirve como protección a
cualquier fármaco) proporcionado por la farmacéutica Novavax, que
es el mismo que utilizará en su vacuna contra la Covid - 19 (Novavax
será una de las próximas vacunas que se aprobarán en Europa, y su
producción para toda Europa tendrá lugar en Galicia). Esto
demuestra lo importante que es la investigación y el desarrollo de
vacunas, no solo para un virus o parásito en concreto, sino también
por la aplicación que pueda tener para otras enfermedades.
El
estudio se llevó a cabo en Manoro, la capital de Burkina Faso debido
a que es una zona con una alta incidencia de malaria,y porque tiene
un clima tropical clásico con una estación seca y otra con muchas
lluvia (en la cual se produce una alta transmisión debido al aumento
en la población de mosquitos).
El
siguiente paso será un ensayo clínico de fase 3 con 4800 niños en
diversos países, para acabar de determinar su eficacia.
Otro
ejemplo más de lo importante que es la ciencia y la investigación.
Y en
este caso se puede ver como puede influir el cambio climático en el
futuro, ya que al aumentar las temperaturas y las lluvias algunos
mosquitos y otros vectores de transmisión de enfermedades pueden
colonizar otras zonas extendiendo algunas enfermedades.
Fuentes: