lunes, 17 de mayo de 2021

¿Què puede salir mál?, de Sandra Ortonobes Lara (La Hiperactina)

Hoy os traigo la recomedanción de un libro de divulgación científica, ¿Qué puede salir mal?, de la escritora Sandra Ortonobes Lara, más conocida como La Hiperactina, por su canal de youtube sobre divulgación.

 


 

Os dejo su canal de Youtube por aquí, por si quereis ver sus videos:

https://www.youtube.com/channel/UCV5G678sZwW5IcF3pCfRbHQ 

En el libro explica de una forma muy gráfica el milagro de que estemos vivos, ya que nos cuenta la cantidad de cosas que podrían salir mal, desde una infección de una bacteria, mutaciones en el ADN, sustancias tóxicas, ...

Pero no sólo nos cuenta a los peligros a los que estamos expuestos, sino también que mecanismos tiene el cuerpo humano para contrarrestar estos peligros y que nos permita sobrevivir.

Da una visión general sobre biomedicina para todos los públicos, con un lenguaje coloquial y muy ameno de leer. Tras leerlo te darás cuenta de la cantidad de factores que influyen en la salud, y lo importante que es un correcto equilibrio, ya que en muchos casos tanto un exceso como un defecto en un determinado mecanismo o componente provocará algun tipo de enfermedad.

Los capitulos abarcan desde el ADN, que ocupa el primer capítulo, hasta el envejecimiento y el cáncer, que ocupan los dos últimos capítulos, pasando por capítulos sobre infecciones, drogas, metabolismo y muchos más.

Aquí os dejo la nisopsis:

"En este mundo tan peligroso, ¿cómo es posible que sigas con vida?
Desde que somos una sola célula, nuestro organismo se enfrenta a una serie de
obstáculos que no le dan respiro: mutaciones genéticas, sustancias tóxicas que
entran sin avisar, ataques constantes de virus y bacterias con muy mala leche y
una lotería de todo tipo de enfermedades. Sin embargo, para sobrevivir en este
mundo hostil que nos rodea, el cuerpo humano está preparado para contraatacar a
estas amenazas sin pensárselo dos veces."

El libro lo publicó en Julio del año 2020.

Las ilustraciones corren a cargo de la divulgadora científica Miriam Rivera, especializada en el uso de comics como herramienta de comunicación sobre ciencia.

Su página web es: https://miriamriig.com/

Si queréis comprar el libro os dejo un enlace que la escritora recomienda desde donde comprarlo: 

https://www.penguinlibros.com/es/ciencia-y-tecnologia/36529-que-puede-salir-mal-9788417809492 

El libro está disponible en formato Ebook o en formato físico. 

Os recomiendo leerlo, porque os gustará. Y si no sabeis mucho sobre medicina o biología aún más, porque aprenderéis mientras disfrutais de su lectura.

 

 

 

 

 


martes, 11 de mayo de 2021

Estrés oxidativo

Durante el metabolismo que ocurre en nuestras células se producen los llamados radicales libres, que son compuestos muy reactivos (ya que tienen algún electrón libre) capaces de alterar la estructura de la membrana de la célula o del ADN, causando alteraciones celulares. A este daño se le conoce como estrés oxidativo, y está implicado en el envejecimiento y en varias patologías.

 

 
 

Las células tienen mecanismos para neutralizar estos radicales libres, por ejemplo los enzimas catalasa o la glutation peroxidasa. Existen además antioxidantes naturales como la vitamina C o la vitamina E.

Los radicales libres más importantes son los derivados del oxígeno, y reciben el nombre de especies reactivas del oxígeno (ROS).

Por ejemplo el radical hidroxilo, que se forma tras la ruptura de la molécula de agua. Este radical es capaz de interaccionar con las bases nitrogenadas del ADN y ARN provocando mutaciones, o provocar la peroxidación de grasas dando lugar a compuestos muy dañinos para las membranas celulares.

Otros radicales libres conocidos serían el radical peroxilo, óxido nitroso, …

Como decía las últimas fases del metabolismo de los alimentos producen estos radicales libres en condiciones normales. La acción de los macrófagos y neutrófilos (dos tipos de glóbulos blancos) también produce radicales libres en su lucha contra virus y bacterias.

A parte de estas formas endógenas de producción de radicales libres, estos también pueden proceder del exterior. Un claro ejemplo es el humo del tabaco, que contiene óxidos de nitrógeno y azufre. Y la contaminación también es una fuente de radicales libres, como por ejemplo los presentes en los hidrocarburos que se encuentran en la atmósfera debido al tráfico y a la actividad industrial.


El daño o estrés oxidativo se produce cuando los mecanismos antioxidantes no son capaces de neutralizar a estos radicales libres (ya sea por el aumento de radicales libres o por una reducción en la capacidad antioxidante).


Se han encontrado evidencias de su influencia en enfermedades como:
  • Arterioesclerosis.

  • Artritis reumatoide.

  • Ictus cerebral.

  • Procesos inflamatorios como pancreatitis.

  • Complicaciones de la diabetes.

  • Envejecimiento.

  • Cáncer.

  • Parkinson y otras enfermedades neurodegenerativas.


En cuanto al envejecimiento en el año 1956 el Dr Harman propuso la teoría de los radicales libres como una de sus causas.

El estrés oxidativo acumularía daños en las células y tejidos de forma crónica con el paso de los años, causando que los diferentes sistemas y órganos vayan perdiendo su función. Incluyendo la aparición de enfermedades asociadas con la edad.

En un artículo anterior hablábamos sobre el ADN mitocondrial, y aquí tiene su importancia también. El metabolismo de los alimentos, con la ayuda del oxígeno, se produce principalmente en el interior de las mitocondrias, así que estos radicales libres se producirán en gran medida en las mitocondrias y por lo tanto el ADN más expuesto sería el ADN mitocondrial. Y de aquí surge la teoría mitocondrial del envejecimiento.

Debido a que el envejecimiento es un proceso multifactorial, en el que intervienen varios procesos, las diferentes teorías no son excluyentes, sino que se complementan, o buscan identificar la causa principal.

Se ha observado que en especies de mamíferos longevos la producción de radicales libres en la mitocondria y los daños en el ADN mitocondrial son menores, en comparación con vertebrados con una vida más corta, lo que demuestra su clara influencia en el envejecimiento.


Seguro que en más de una ocasión habréis escuchado la importancia de alimentos que se consideran antioxidantes. Un dieta correcta y equilibrada es importante para mantener el equilibrio entre la producción de radicales libres y su neutralización, pero no nos podemos dejar llevar por anuncios en televisión sobre alimentos antioxidantes o utilizar suplementos vitamínicos de forma incorrecta, ya que la ciencia aún tiene muchas preguntas que responder sobre como se desarrollan muchos de estos procesos y la influencia que tienen.

En cuanto a la dieta también hay estudios que demuestran que al menos en animales de experimentación una restricción calórica (entendida de una forma correcta, no simplemente una menor ingesta de calorías de forma desequilibrada) puede ayudar a que vivan más años, o al menos retrasar la aparición de enfermedades asociadas con el envejecimiento y el envejecimiento prematuro. Quizás la importancia de esta restricción calórica o del ayuno intermitente esté en una menor producción de radicales libres, lo que retrasaría el daño oxidativo. Pero insisto, en humanos las investigaciones son muy escasas aún en este sentido.


El estrés oxidativo es un claro ejemplo de lo compleja que es la vida, ya que necesitamos al oxígeno para vivir pero también es una fuente importante de daño celular. No hay que olvidar que incluso para algunas bacterias el oxígeno es totalmente letal (se les conoce con el nombre de bacterias anaerobias), y que en la evolución uno de los pasos clave fue la aparición de bacterias capaces de utilizar el oxígeno, que fueron el origen de las mitocondrias que tenemos en nuestras células tanto los animales como las plantas. (la teoría endosimbiótica).


En Asturias, en la Universidad de Oviedo, hay varios grupos que centran sus investigaciones en este estrés oxidativo, como por ejemplo el grupo dirigido por Ana Coto Montes, del Departamento de Morfología y Biología Celular.  
 
 
 
Fuentes:

 

lunes, 10 de mayo de 2021

Se desarrolla una vacuna contra la malaria con una alta eficacia

Se desarrolla la primera vacuna contra la malaria que supera el 75 % de eficacia que se había marcado la OMS (Organización mundial de la Salud) como objetivo antes del año 2030. De momento ya ha superado un ensayo clínico en fase 2.


La malaria (o paludismo) es una de las enfermedades que afectan a un mayor número de personas en todo el mundo, sobretodo en países de África, América Latina y Asia.

Se estima que cada año se producen en torno a 200 millones de casos, y mueren más de 400.000 personas, afectando sobretodo a niños menores de 5 años (incluso hay estimaciones con cifras aún mayores, tanto de casos como de fallecidos).

Está causada por un parásito unicelular denominado Plasmodium, que tiene un ciclo de vida complejo, con varias formas celulares y que se transmite a través de la picadura del mosquito Anopheles. La transmisión también se puede producir de una mujer embarazada al feto, aunque es menos habitual.

Hay varias especies de Plasmodium, siendo Plasmodium falciparum la que causa una enfermedad más grave.

 

Imagen: https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/f/fc/Plasmodium_falciparum_01.png

Podemos ver formas celulares de Plasmodium (teñidas con un color más intenso, y con núcleo) entre los eritrocitos (teñidos más débiles y sin núcleo) en un frotis sanguíneo.

Dentro del género Anopheles existen muchas especies, y unas 50 de ellas se cree que son capaces de transmitir la enfermedad.

 

Vamos a ver brevemente el ciclo de vida del Plasmodium.

Lo iniciamos en la saliva de la hembra del mosquito Anopheles, donde se encuentra la primera forma celular del parásito, los esperozoitos.

Estos pasan a la sangre de una persona tras la picadura, y llegan al hígado donde se multiplican dando lugar a merozoitos.

Estos merozoitos se introducen en los eritrocitos (glóbulos rojos), en donde se van a multiplicar de dos formas:

  • Ciclo asexual: se dividen dando lugar a mas merozoitos (pasando por trofozoito y esquizontes), los cuales lisan (rompen el eritrocito), liberándose a la sangre e infectando a otros eritrocitos. Esto es lo que provoca los ciclos de fiebre característicos de la enfermedad.

  • Ciclo sexual: algunos merozoitos se diferencian en gametos masculinos y femeninos.

Cuando un mosquito pica a una persona enferma estos gametos masculinos y femeninos pasan al interior del mosquito.

En el sistema digestivo del mosquito se fusionan formando un oocineto, que da lugar a esporozoitos, que pasan a la saliva del mosquito, empezando de nuevo el ciclo.

 

Imagen: https://d3i71xaburhd42.cloudfront.net/a778a528aa4fc32683073fb3af26934b75f393d6/2-Figure1-1.png

 

Como veis el mosquito no es solo el vector de la enfermedad (el que la transmite), sino que también es necesario para el crecimiento del parásito.

Alguno de los síntomas de la malaria son:

  • Anemia (debido a la rotura de los eritrocitos al multiplicarse en su interior).

  • Fiebre, que se produce en ciclos.

  • Dolor muscular y de cabeza.

  • Convulsiones.

  • Vómitos.

  • Coma.

Además puede presentar complicaciones, como por ejemplo infección cerebral, insuficiencia renal o hepática, edema pulmonar o rotura del bazo.


Hay varias pruebas de diagnóstico:

  • Test rápidos.

  • Frotis de sangre para observar al Plasmodium.

  • Recuento celular, para cuantificar el número de eritrocitos (será más bajo de lo normal).


Actualmente los tratamientos contra la enfermedad se basaban en dos métodos:

  • Insecticidas, para matar al mosquito Anopheles.

  • Cloroquina, y otros antiparasitarios, contra el Plasmodium.


Pero tanto el mosquito como el parásito han adquirido resistencia a muchos de los fármacos que se utilizaban hasta la fecha, reduciendo su eficacia.

La cloroquina quizás os suene porque hace un año sonó como un posible antiviral frente a la Covid – 19 (más propiamente la hidroxicloroquina).

Además el Plasmodium tiene varias mecanismos que le permiten evadir la respuesta inmune, de ahí que la incidencia de la enfermedad sea tan elevada.

Otro de los grandes problemas que presenta el tratamiento para esta enfermedad (seguramente el más importante) es que se da principalmente en países pobres y con sistemas de sanidad muy poco desarrollados, sobretodo en zonas rurales. Esto impide que muchos de los tratamientos lleguen a estas zonas (sumado a la falta de inversión e investigación, tanto por entidades públicas como farmacéuticas privadas).

En los últimos años se han iniciado algunos proyectos de vacunas, pero hasta ahora la mejor investigación solo había alcanzado un 50% de eficacia, lo que estaba muy lejos de ser un tratamiento eficaz (aunque obviamente era un paso importante).

En un artículo publicado recientemente en la revista The Lancet se han publicado los resultados de un ensayo clínico en fase 2 de la vacuna R21/MM, llevado a cabo en 450 niños de Burkina Faso. La eficacia alcanzaba el 77%, tras 1 año de ensayo.

https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(21)00943-0/fulltext 

 

Los niños participantes mostraban altos niveles de anticuerpos específicos frente a la malaria a los 28 días de la tercera dosis inoculada. Los niveles de anticuerpos se mantenían transcurrido 1 año.

El ensayo fue llevado a cabo por la Universidad de Oxford, en colaboración con la Unidad de Investigación Clínica de Nanoro (Burkina Faso).

La vacuna está dirigida frente a una proteína de superficie del esporozoito (la forma celular del parásito que pasa de la saliva del mosquito a la sangre, y que llega al hígado donde se multiplica). Esta proteína recibe el nombre de CSP.

Tiene un adyuvante (sustancia que potencia o sirve como protección a cualquier fármaco) proporcionado por la farmacéutica Novavax, que es el mismo que utilizará en su vacuna contra la Covid - 19 (Novavax será una de las próximas vacunas que se aprobarán en Europa, y su producción para toda Europa tendrá lugar en Galicia). Esto demuestra lo importante que es la investigación y el desarrollo de vacunas, no solo para un virus o parásito en concreto, sino también por la aplicación que pueda tener para otras enfermedades.

El estudio se llevó a cabo en Manoro, la capital de Burkina Faso debido a que es una zona con una alta incidencia de malaria,y porque tiene un clima tropical clásico con una estación seca y otra con muchas lluvia (en la cual se produce una alta transmisión debido al aumento en la población de mosquitos).

El siguiente paso será un ensayo clínico de fase 3 con 4800 niños en diversos países, para acabar de determinar su eficacia.

Otro ejemplo más de lo importante que es la ciencia y la investigación.

Y en este caso se puede ver como puede influir el cambio climático en el futuro, ya que al aumentar las temperaturas y las lluvias algunos mosquitos y otros vectores de transmisión de enfermedades pueden colonizar otras zonas extendiendo algunas enfermedades.

 

Fuentes:

 

 
 


 

miércoles, 5 de mayo de 2021

La importancia de la autofagia como neuroprotector

En un estudio reciente de la Universidad de Oviedo han demostrado la función protectora que tiene la autofagia en el cerebro analizando el daño que produce la eliminación de uno de los genes implicados en este proceso, el ATG4D.

 

El estudio se llama ATG4D is the main ATG8 delipidating enzyme in mammalian cells and protects against cerebellar neurodegeneration”, fue publicado en la revista Cell Death and Differentiation, y en el han participado el Grupo de Autofagia y Metabolismo (Guillermo Mariño) de la Universidad de Oviedo, el Institute Gustave Roussey de Villejiuf y el Grupo de Génomica, Cáncer y Envejecimiento (Carlos López Otín) también de la Universidad de Oviedo.

 https://www.nature.com/articles/s41418-021-00776-1

En el estudio también ha participado un viejo amigo, Álvaro Fernández Fernández, investigador de la Universidad de Oviedo, cuyos trabajos se centran en la relación entre autofagia, envejecimiento y diferentes enfermedades.

 

Empecemos por definir que es la autofagia. Es un conjunto de procesos catabólicos que se encargan de eliminar moléculas y componentes defectuosos de las células, para mantener una correcta homeostasis (un correcto funcionamiento de todos los sistemas del organismo).

Está muy bien conservado a lo largo de la evolución, lo que demuestra su importancia biológica.

Se conocen más de 30 genes que están implicados en la autofagia, a los que se les denomina ATG.

Consiste en que partes del citoplasma (donde se encuentran proteínas defectuosas, …) se interiorizan en vesículas que reciben el nombre de autofagosomas, que posteriormente se fusionan con lisosomas que contienen enzimas hidrolíticas que son las encargadas de degradar las macromoléculas.

 

 

Imagen 1: https://www.sebbm.es/
 

Estos mecanismos fueron propuestos por el investigador Yoshiri Ohsumi, en los años 90, que le valió recibir el Premio Nobel en el año 2016.

En los últimos años se ha observado la importancia que tiene, por ejemplo en el envejecimiento. Con el paso de los años la autofagia va disminuyendo, lo que provoca la acumulación de daños y la muerte celular, causante de algunas de las patologías asociadas a la edad. Así que si se lograse aumentar los niveles de autofagia podríamos llegar a vivir más años o al menos retrasar la aparición de enfermedades logrando una mejor calidad de vida. En este caso hay que mencionar la importancia que podría tener la restricción calórica, para lograr este objetivo.

Pero un exceso de autofagia también se ha relacionado con algunas enfermedades, así que el objetivo será lograr mantener el equilibrio que existe cuando somos jóvenes y sanos, es decir, mantener los niveles de autofagia necesarios sin pasarnos.

Interviene en enfermedades como el alzheimer, la diabetes, arteriosclerosis, cáncer, infecciones, …


Una vez que conocemos un poco más en que consiste la autofagia vamos a hablar sobre lo que han hecho en este estudio.

Estudiaron uno de estos genes implicados en la autofagia, el gen ATG4D.

El levaduras es muy importante el sistema atg4/atg8 para el correcto funcionamiento de los autofagosomas.

La proteína atg4 actúa sobre la proteína atg8 de dos formas:

  • Escinde un residuo de glicina, lo que permite a atg8 unirse a la membrana del autofagosoma y su correcta maduración.

  • Posteriormente deslipida a atg8 cuando el autofagosoma ya está maduro, permitiendo que este atg8 se libere de la membrana y se una a otros autofagosomas en formación.

Este sistema en humanos es más complejo, con varias variantes tanto de atg4 como de atg8, con una diferenciación de funciones, pero el proceso es similar.

Una de estas variantes de atg4 es la que han estudiado en este trabajo, ATG4D, que sería la encargada principalmente de deslipidar a atg8 para que se suelte de la membrana del autofagosoma ya correctamente formado.

En ausencia de este gen ATG4D en modelos animales (en ratones knockout, es decir, que no tienen ese gen) han observado neurodegeneración en el cerebelo y problemas de coordinación motora.

El cerebelo es la parte del cerebro que regula el equilibrio y la coordinación del movimiento.

La pérdida de ATG4D causa la acumulación de ATG8 unida a la membrana del autofagosoma lo que provoca un mayor número de autofagosomas pero de menor tamaño.

Para observar los problemas de coordinación sometieron a los ratones a diversas pruebas funcionales. En ellas los ratones con el defecto en el gen presentaban peores resultados, empeorando con la edad, lo que demostraba que la neurodegeneración en el cerebelo se producía de forma progresiva.

A nivel celular se observa un menor número de células de Purkinje (son neuronas de gran tamaño que representan la unidad funcional del cerebelo), junto con alteraciones en su estructura.

 

 

Imagen 2:  tomada de la Fig. 5 del artículo

En la imagen se puede ver como el número de células de Purkinje (señaladas con flechas) en el cerebelo (cerebelleum) es menor en los ratones Atg4d -/- (a los que le falta el gen) que en los ratones WT (ratones normales).


La hipótesis que plantearon los investigadores es que el defecto en el gen y la muerte de neuronas del cerebelo se relacionaba por una disminución en los receptores GABAa.

Estos receptores responden al neurotransmisor GABA, y son de carácter inhibidor.

El correcto funcionamiento de las neuronas se debe al equilibrio entre las señales inhibidoras de GABA y las señales excitadoras de glutamato (otro neurotransmisor).

Estos receptores GABAa deben situarse en la membrana de la neurona, pero cuando falta el gen ATG4D y se acumula la atg8 unida a la membrana de los autofagosomas estos receptores no se transportan adecuadamente y son degradados por los lisosomas, provocando un desequilibrio en las señales que reciben estas neuronas (una disminución en las señales inhibidoras), que acaban provocando su muerte.

Esta hipótesis la confirmaron al observar que al tratar a los ratones con THIP (un agonista de los receptores GABAa) los resultados de las pruebas de coordinación motora mejoraban en los ratones con el defecto del gen estudiado, reduciendo la excitabilidad de las células de Purkinje del cerebelo.

Por lo tanto, el gen ATG4D en condiciones normales tiene una función protectora que evita la neurodegeneración (que se produce cuando este gen no está o falla).

Para confirmar que esto ocurre también en humanos se basan en el caso de un paciente joven con una forma rara de ataxia (falta de coordinación muscular) que presentaba dos variantes (mutaciones) de este gen.

Para conocer si este efecto protector de fármacos agonistas de GABAa ocurre a largo plazo es necesario la relación de estudios más complejos, pero es un primer paso.

 

Por último os dejo el enlace a la web de la Universidad de Oviedo por si estáis interesados en conocer otras investigaciones que vayan publicando.

https://www.uniovi.es/

 

Como ya he dicho en alguna ocasión es muy importante que invertamos en ciencia, y que confiemos en ella.


Fuentes:

 La imagen 2 fue tomada de la  Fig 5A de dicho artículo

 

 

martes, 4 de mayo de 2021

El uso de Plitidepsina (Aplidin) como antiviral entra en ensayo clínico de fase 3

El 29 de Abril de este año 2021 la empresa farmacéutica española PharmaMar (con sede en Colmenar Viejo, Madrid) ha logrado la aprobación para iniciar un ensayo clínico en fase 3 para tratar a pacientes hospitalizados con Covid con Plitidepsina, el cual se utiliza actualmente como antitumoral.

 

 

Imagen: https://www.elindependiente.com/wp-content/uploads/2021/01/aplidin_plitidepsina_coronavirus_pharmamar.jpg

 

Actualmente parece que todo se está centrando en las vacunas y en la prevención de la enfermedad, pero las investigaciones sobre antivirales que sirvan para tratar a los pacientes una vez que ya se han contagiado siguen siendo igual de importantes.

Y en este caso os quiero hablar sobre una investigación que se está llevando a cabo en España (junto con la colaboración de otros países), lo que demuestra lo importante que es que se invierta en ciencia y en investigación.

La investigación se llevó conjuntamente con la Escuela Icahn de Medicina del Monte Sinaí, de Nueva York (EEUU), dirigido por el microbiólogo español Adolfo García Sastre.


La plitidepsina es un fármaco antitumoral, que se utiliza en combinación con otros fármacos en pacientes con mieloma múltiple (un tipo de cáncer de médula ósea, en el cual hay una proliferación anómala de células plasmáticas). Actúa inhibiendo al factor de elongación eucariótico eEF1A2 (participa en la formación de proteínas), el cual se encuentra sobreexpresado en células tumorales. En estas células tumorales que se dividen en mayor medida que las células normales activa una vía de apoptosis celular (muerte celular) denominada MAPK provocando su muerte.

Los investigadores observaron que el SARS – Cov – 2 utiliza también este eEF1A2 para replicarse a si mismo en el interior de nuestras células (los virus no tienen la capacidad de replicarse por si mismos, necesitan la maquinaria celular para hacerlo), y que la plitidepsina podía ser eficaz para destruir estas células infectadas e impedir que el virus generase más copias de si mismo capaces de infectar a más células.

Y esa es la gran diferencia con otros antivirales que se utilizan actualmente. Su diana es una proteína de nuestro propio organismo, mientras que el remdesivir ataca a una proteína que fabrica el propio virus. Esto permitiría que fuese más difícil que el virus adquiera resistencia contra el fármaco, siendo igual de efectivo para las diferentes variantes del virus.

En Enero de este año 2021 publicaron en la revista nature los resultados de los ensayos preclínicos, en los que demostraban en modelos animales como se redujo la carga viral en un 99% en los pulmones tratados con plitidepsina.

 

https://science.sciencemag.org/content/371/6532/926 

 

En las fases I y II de los ensayos clínicos ya se observó que el fármaco es seguro con las dosis suministradas, y que es eficaz.

El objetivo de la fase III sera comparar el efecto de la plitidepsina con el efecto de los antivirales utilizados actualmente (remdesivir, dexametaxona). En el ensayo participarán 600 personas, de varios países de Europa y otros continentes.


Otras empresas farmacéuticas, como Pfizer, están investigando otros antivirales, por ejemplo frente a proteasas del virus, aunque en fases más tempranas aún.


Esperemos que pronto estos antivirales sean una realidad para los enfermos de covid, y que estos estudios sirvan también para otras infecciones víricas que tampoco disponen actualmente de un tratamiento eficaz.

 

Fuentes:

 

 

lunes, 3 de mayo de 2021

Una inyección de insulina a la semana en pacientes con diabetes tipo 2

Uno de los primeros artículos que escribí fue sobre una investigación en pacientes con diabetes tipo 1, así que hoy quiero hablaros sobre la diabetes tipo 2, que me pilla bastante de cerca.

Una insulina de inyección semanal ya se ha probado como eficaz en un ensayo clínico en fase 2 realizado en EEUU como tratamiento para la diabetes tipo 2.

 

 


 

Se estima que en España hay mas de 4 millones de personas que sufren diabetes tipo 2.

La enfermedad está causada por una resistencia a la acción de la insulina (a diferencia de la diabetes tipo 1, que se caracteriza porque no se produce insulina debido a la destrucción de las células beta del páncreas de forma autoinmune). Y esta asociada a la edad (la diabetes tipo 1 sin embargo aparece en edades tempranas).

La insulina endógena (la que produce nuestro cuerpo) se une a las células del músculo esquelético (también ocurre en el tejido adiposo, miocardio, …) activando una cascada de reacciones que provocan que una proteína transportadora llamada Glut4 llegue a la membrana de estas células permitiendo que la glucosa entre en el interior de estas células. En el caso de esta enfermedad la insulina no interactuá de forma correcta con estas células, y el Glut4 no se expresa en su membrana impidiendo que la glucosa entre en el interior celular, acumulándose en la sangre.

También hay una disminución en la producción de insulina, pero es secundaria a la resistencia a la insulina.

 

Imagen: https://dtc.ucsf.edu/

 

Actualmente existen dos tipos de tratamientos principales:

  • Tratamiento oral, por ejemplo Metformina.

  • Tratamiento con insulina: 1 inyección diaria con insulina de acción lenta (la dosis dependerá de cada paciente), junto con inyecciones de insulina de efecto rápido, si es necesario (en caso de picos puntuales de glucosa o para evitar los picos que ocurren tras las comidas).

Los pacientes con diabetes no solo tienen que sufrir los efectos a largo plazo de la enfermedad (deterioro de la vista, problemas a nivel vascular, …) sino que también sufren los pinchazos para conocer los niveles de azúcar varias veces al día y las inyecciones de insulina de forma diaria, lo que hace que sea una enfermedad tan complicada para ellos.

En Marzo de este año 2021, en el ENDO 2021 (Endocrine Society Annual Meeting), se publicaron los resultados de un ensayo clínico en fase 2 sobre el uso de una inyección semanal de insulina. 

 https://www.endocrine.org/

Esta insulina, denominada insulina Fc (BIF), de dosis semanal ha demostrado la misma eficacia en pacientes con diabetes tipo 2 que el tratamiento habitual de una inyección diaria de degludec (un tipo de insulina de acción lenta de las que se utilizan actualmente).

El ensayo clínico duró 32 semanas y en el participaron 399 pacientes con diabetes tipo 2 que ya utilizaban insulina como tratamiento.

Se dividió a los pacientes en tres grupos:

  • Dos grupos, con dos dosis diferentes de la insulina semanal BIF (y con diferentes objetivos de glucemia en ayunas).

  • 1 grupo que seguía con el tratamiento habitual de degludec con una inyección diaria.

Se observó que el control del nivel de glucemia en los pacientes de los dos grupos con la insulina semanal fue similar al control de los niveles del grupo con la inyección diaria.

No solo midieron los niveles de glucosa con el pinchazo en el dedo, sino que analizaron también los niveles de hemoglobina glicosilada (HbA1c) un indicador que nos dice como ha sido el control de la glucemia en los últimos tres meses.

La hemoglobina es una proteína que se encuentra en el interior de los glóbulos rojos, y es la encargada de transportar el oxígeno en la sangre de los pulmones a todas las células del cuerpo. La glucosa, se adhiere a la hemoglobina formando hemoglobina glicosilada, y permanece unida a ella durante unos tres meses (de ahí que se utilice para ver como han sido los niveles de glucosa durante los últimos tres meses). A mayor concentración de glucosa en sangre mayor será el valor de hemoglobina glicosilada.

 

Imagen: https://blog.diabetesforo.com/

 

Los resultados de esta HbA1c fueron un descenso del 0,7 en los pacientes del grupo con inyección diaria, y un descenso del 0,6 en los pacientes con la inyección semanal.

A parte de la hiperglucemia (niveles altos de glucosa) otra de las características de la enfermedad es que a veces ocurre lo contrario y el paciente tiene una hipoglucemia (niveles de glucosa en sangre por debajo de 70 mg/dl), lo cual puede causar una pérdida de consciencia e incluso la muerte. Por ello los pacientes con diabetes también deberían tener una inyección de glucagón por si sufren una hipoglucemia grave (el glucagón aumenta los niveles de glucosa en sangre).

En este ensayo se observó también que los pacientes sufrían un menor porcentaje de hipoglucemias, debido a que tiene una acción mas sostenida en el tiempo.

Sobre la seguridad en fases previas ya se había demostrado que era un tratamiento seguro, con unos efectos secundarios similares a las insulinas de inyección diaria.

La ventaja que implicaría este tratamiento no se basa tanto en un mayor efecto en el control de la glucemia, sino en el hecho de que el paciente ya no tendría que pincharse una vez al día, con lo que ello implica (necesidad de llevar insulina siempre con ellos, resistencia de los tejidos que hace que haya que pincharse cada día en un sitio diferente, …) y lograr que los pacientes lleven mejor su tratamiento. Además permitiría que un mayor porcentaje de personas con tratamiento oral y que su eficacia ya es reducida para ellos se pasen al tratamiento con insulina.

Este estudio es llevado a cabo por el Instituto Nacional de Investigación de los Ángeles (EEUU).

Como veis la investigación y la inversión en ciencia es muy importante, y no solo para la Covid-19, sino para todas las enfermedades.

Los próximos pasos del grupo de investigación es iniciar un ensayo en fase 3, y probar el tratamiento en pacientes con diabetes tipo 1 para saber si sería igual de efectivo.

Esperemos que esta investigación llegue a buen término y que en no mucho tiempo veamos como los pacientes de diabetes no tienen que inyectarse insulina cada día.

Por último os dejo el enlace a la web de la Endocrine Society: http://www.endocrine.org/

 

Fuentes:


 
 

 

 

 
 

 

viernes, 30 de abril de 2021

La Eva mitocondrial

Ya que está llegando el día de la madre hoy os quiero hablar sobre las mitocondrias y su ADN, ya que este se hereda solo por vía materna.



Imagen: http://mujeresconciencia.com/


Empecemos por definir que son las mitocondrias.

Son pequeños orgánulos que se encuentran en el interior de las células y cuya función principal es la de producir energía en forma de ATP a partir de la oxidación de nutrientes que se encuentran en los alimentos.



Imagen: https://cienciaybiologia.s3.eu-west-3.amazonaws.com/

Una de las peculiaridades de las mitocondrias es que tienen un origen endosimbionte.

En algún momento de la evolución una bacteria de vida libre (de la familia de las alfaprotrobacterias) fue absorbida por una célula, estableciéndose una relación de simbiosis entre ambas.

Esta célula primitiva, ancestro de los eucariotas (plantas, animales y nosotros mismos) se cree que pertenecía al grupo de las arqueas (existen tres dominios a nivel taxonómico: los eucariotas, las bacterias y las arqueas).

Todas los organismos eucariotas tienen mitocondrias en su interior, lo que demuestra la importancia que tuvo este proceso de endosimbiosis en la evolución.

Presentan dos membranas, una externa y otra interna con múltiples crestas (para aumentar su superficie). En la matriz se produce el Ciclo de Krebs y la oxidación de los ácidos grasos, mientras que en la membrana interna se produce la fosforilación oxidativa (son tres procesos claves en la obtención de energía).



Imagen: https://i.pinimg.com/

En la matriz también se encuentra el ADN mitocondrial (uno de los hechos que demuestra que las mitocondrias tienen un origen bacteriano, al igual que la existencia de dos membranas y el tipo de ribosomas que se encuentras en ellas).

Este ADN es circular, al menos en vertebrados, (el ADN del núcleo de las células es lineal), de pequeño tamaño y hay varias copias en cada mitocondria.

Se han descrito 37 genes, que codifican varias proteínas necesarias para la función de las mitocondrias, como algunos enzimas que participan en la respiración y la maquinaria necesaria para que se produzca la traducción del ADN a proteínas.

Y debido a que solo se heredan por vía materna, ya que es el óvulo el que aporta las mitocondrias al cigoto tras la fecundación. Esto implica que el ADN de nuestras mitocondrias es como el ADN de las mitocondrias de nuestras madres. Por ello se utiliza en el estudio de parentescos y en genética evolutiva.

De estos estudios surge lo que se conoce como “Eva mitocondrial”, la que sería la última antecesora común del ser humano moderno . Se estima que esta Eva vivió en el sur de África hace unos 200.000 años, en la región al sur del río Zambeze (Zambia, Angola, Namibia, Botsuana, …).




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Es un concepto que se refiere a un linaje, no hay que entenderla como a la Eva del cristianismo.

Esas primeras poblaciones humanas se mantuvieron estables unos 70.000 años, momento en el cual aparecen nuevos linajes (hace 130.000 – 110.000 años).

En ese momento debido a un cambio en el clima se cree que se abrieron corredores verdes que posibilitaron las migraciones de diferentes grupos hacia Asia y Europa.

También se habló hace unos años las siete Evas de Europa, que serían los linajes que han dado lugar a todo los europeos actuales, con una antigüedad que va desde los 45.000 años a los 10.000 años. Una de estas Evas tendría su origen en España.

Estos estudios generan mucha controversia ya que solo se mira una pequeña parte del genoma y quizás este ADN mitocondrial solo nos esté dando una información incompleta.

Pero analizar el ADN nuclear para este tipo de estudios aún resulta muy complejo, por su gran tamaño y porque también interviene el genoma paterno.

Así que el árbol genealógico del ser humano aún está muy lejos de estar claro (aunque nuestro origen africano es un hecho, por si algún lector tenía dudas al respecto).

El estudio de este ADN mitocondrial también es importante en medicina debido a que hay varias enfermedades causadas por mutaciones. También es muy importante el papel de las mitocondrias en el crecimiento de los tumores.


Fuentes:








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